Promover la cultura de la prevención.

La prevención favorece la productividad de la empresa.

La seguridad en el trabajo es indispensable para el correcto funcionamiento.

Invertir en prevención y mejorar las condiciones de trabajo genera empresas más productivas.


Dejar de fumar, ahorrar, empezar una dieta y cientos de propósitos nos planteamos cuando comienza un nuevo año. ¿Y las empresas? ¿Cuáles son los propósitos de las empresas? ¿La reducción de la accidentalidad laboral, la mejora de las condiciones de trabajo, evitar el empleo no declarado, etc.? Todo ello se resume en prevención de riesgos laborales.

El coste que puede suponer no tener un adecuado Plan de Prevención de Riesgos Laborales puede ser muy alto, especialmente para las pequeñas empresas. Existen diferentes aspectos que una empresa debe plantearse como prioridades para evitar daños a corto y largo plazo.

En cuanto a la accidentalidad laboral, es indispensable plantearse un plan para reducirla. En primer lugar, habrá que promover la integración de la prevención de riesgos laborales en todas las empresas haciendo hincapié en aquellas que tengan un mayor número de accidentalidad.

Por otro lado, es muy importante que el lugar y el puesto de trabajo cuenten con buenas condiciones de seguridad y salud para que se pueda llevar a cabo una correcta labor. Consecuentemente, la mejora de las condiciones de trabajo logrará alcanzar una reducción del riesgo.

Para lograr esto se debe empezar por ofrecer puestos de trabajo dignos y sujetos a las características que exige la Seguridad Social evitando siempre la economía sumergida y el empleo no declarado ya que, en el caso de que no exista un contrato laboral, el empleado no podrá ser atendido correctamente en caso de accidente.

También es muy importante el factor psicosocial que influye en los trabajadores:

– Mantener el empleo y garantizar la paz social supone una estabilidad para el individuo.

– Cuanto más seguro y cómodo se encuentre el empleado en su puesto de trabajo, mayor será su compromiso con la empresa.

– Si el ambiente de trabajo es afable y el entorno es confortable, las condiciones de trabajo mejoran igual que la motivación y satisfacción de los trabajadores.

– La formación de los empleados les ofrece más conocimientos y, por lo tanto, mayor capacidad para desarrollar su tarea. Además, prepararles para diferentes situaciones favorecerá su creatividad y les hará sentir más seguros.


En conclusión, una cultura preventiva mejora la imagen de la empresa y sus relaciones con clientes, proveedores y la sociedad en su conjunto.

Sectores más sensibles

Una vez que se ha disminuido el riesgo en el sector de la construcción debemos poner el punto de mira en el sector más vulnerable en cuanto a accidentalidad laboral se refiere.

Es evidente que el sector servicios debe ser de máxima atención. Los sobreesfuerzos son la causa de la mayor accidentalidad laboral, especialmente, por lo que debemos priorizar nuestras actuaciones.

No debemos olvidar la necesidad de controlar los riesgos psicosociales, que están presentes en algunas empresas a causa de la crisis económica y en otras, como en hostelería, por la bonanza que vive el sector. La inestabilidad, la excesiva rotación y otros factores hacen que la vulnerabilidad de los trabajadores se vea afectada.

Soluciones

–          Asesoramiento de un técnico en Prevención de Riesgos Laborales que revise los puntos críticos y proponga medidas preventivas adicionales.

– El éxito de esta actuación vendrá dado por la implicación de la dirección de la empresa y de los trabajadores.

Conclusiones

– Vigilar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, ya que en situaciones de crisis económica se tiende a descuidar.

– Conseguir trabajos saludables depende de la implicación de todos los individuos y, como consecuencia, se lograrán empresas más productivas.

– Aunque la coyuntura económica actual no es la más favorable las empresas no deben disminuir sus plantillas, en la medida de lo posible, incrementando la carga de trabajo de los empleados que se quedan.

– La inversión en prevención de riesgos laborales no debe contemplarse como una opción sino como una obligación de la empresa. Mejorar las condiciones de trabajo genera empresas más productivas y no hay que olvidar que el capital más importante de una empresa son las personas que trabajan en ellas.

– Si una empresa se despreocupa de integrar la prevención de riesgos laborales en su sistema de gestión, está abocada al fracaso, no sólo porque tendrá más accidentes de trabajo, sino porque el descontento de los trabajadores será mayor, lo que repercutirá en la productividad.


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